
Acabo de ver la exposición íntegra que Jesús Mosterín pronunció hace unos días en el Parlamento de Cataluña con motivo del debate sobre la posible prohibición de las corridas de toros en esta comunidad.
Impresiona comprobar cómo los Medios de comunicación se han apresurado a arrojar a Mosterín a los leones de la opinión pública con el falaz, por simplista, titular: Mosterín compara los toros con la ablación genital y la violencia de género a partir de lo cual todos los segmentos sociales no han dudado en rasgarse las vestiduras: Rajoy tildó de odiosa tal comparación. Pajín la calificó de "absolutamente inaceptable" y los muchos comentaristas que pueblan las tertulias televisivas y radiofónicas no han escatimado improperios hacia el filósofo (recuerdo claramente cómo la normalmente comedida Angels barceló le llamaba "Friky")Por su parte, cuatro asociaciones feministas estudian querellarse contra el filósofo por lo que estiman una agresión contra la dignidad de la mujer.Como puede observarse, una polémica de dimensiones considerables.
Pues bien, uno se pregunta si todos estos ilustres periodistas y políticos tan escandalizados conocen la gran diferencia existente entre "comparar" y "Equiparar". Comparar es poner dos situaciones, ideas o conceptos uno frente al otro para así entender el significado de algo. En esto no hay ningún propósito evaluativo de los términos comparados. Si uno quiere explicar a un niño que no debe justificar su mal comportamiento en clase porque otros también se portan mal, se puede decir que en un crimen uno de los autores no puede pedir la absolución porque otros han cometido un crimen igual y no han sido detenidos. Se trata de una comparación que sirve para ilustrar la idea de la responsabilidad ante los actos cometidos, pero en modo alguno se pretende equiparar el mal comportamiento en clase con, pongamos, un atraco a un banco. Y es que equiparar enfrenta a dos situaciones o conceptos a los que da un valor o peso similar. Comparar, pues, tiene un carácter ilustrativo (para comprender un concepto), mientras que equiparar tiene un carácter evaluativo.
¿Y que es lo que hizo el filósofo Jesús Mosterín? Primeramente comenzó hablando de la importante distinción entre moral (costumbres de un colectivo) y ética (reflexión de las acciones humanas con un propósito de Universalidad).Y mientras que La moral está unida a las tradiciones, costumbres ancestrales de los pueblos, la ética trata de desmarcarse de todo prejuicio localista y (hasta donde es posible)temporal para evaluar los hechos en sí mismos. Y es en este contexto, con el fin de refutar el manido argumento de que la tauromaquia es algo valioso por estar arraigado en la tradición Ibérica, cuando Mosterín aludió a que también la ablación genital, la tortura, la costumbre de obligar a las mujeres chinas a tener unos pies diminutos, la Inquisición o la subordinación de la mujer al hombre constituyen costumbres ancestrales, pero su arraigo no dice nada sobre su bondad o maldad. Hay por tanto tradiciones que merecen la pena ser mantenidas y conservadas, mientras que otras han de ser eliminadas.
Me pregunto si todos los que han puesto el grito en el cielo ante las palabras de Mosterín saben distinguir entre "comparar" y "equiparar". Como supongo a estos ilustres personajes un cierto nivel de erudición, no puedo sino sospechar en un ánimo de dolo en sus invectivas proferidas. Como no me imagino ni a Leire Pajín, a Rajoy, ni a Carlos carnicero reaccionando escandalizados cuando se califica de "monstruos" a quienes perpetraron el asesinato de Marta del Castillo (no deja de ser una comparación), o ante los cientos de comparaciones que se vierten cada semana sobre todo tipo de temas , he de pensar que sus airadas manifestaciones de repulsa hacia Mosterín se deben o bien a pura histeria irreflexiva (colectivo feminista) o a un deseo interesado de demonizar a quienes sostienen posturas antitaurinas.





