21 de noviembre de 2008

solidaridad cosmética


¡LLega la Navidad! Y, como siempre, toca sacar a relucir los buenos sentimientos, hacer gala de una desbordante filantropía. Y así, florecen decenas de iniciativas humanitarias: boli solidario, cenas solidarias,maratones solidarios, juguetes solidarios, partidos de fútbol solidarios (promocionados por los mismos que luego se forran publicitando a Nike, Adidas...las multinacionales que explotan a los niños y no niños del 3er Mundo), subastas solidarias, sorteos solidarios... En fin, que la sociedad se esfuerza en lavarse la cara y hacernos creer que, vale, somos los afortunados, pero que nos preocupa (¿Sólo en Navidad?) la suerte de los carentes de ella.Una verdadera lástima que no tengan lugar llamamientos a un "Modo de vida solidario", que de verdad pondrían las bases para acabar con la injusticia. Esas iniciativas nos transmitirían la idea de que no es de recibo proclamar la hermandad universal al mismo tiempo que uno lleva un ritmo de vida hiperconsumista, que no es compatible la pomposa (y hortera)verborrea navideña con el sostenimiento de un sistema económico que somete y asfixia a los más débiles, que nuestra ignorancia como consumidores perpetúa la miseria de millones de productores esclavos de las grandes multinacionales a las que nutrimos con nuestras compras diarias.
Si alguien quiere ayudar de verdad a que las cosas cambien, que se atreva a cambiar sus hábitos de consumo, que se preocupe por averiguar de dónde proceden esos productos asombrosamente baratos que llenan nuestros supermercados y así, tirando de la madeja podrá enterarse de quiénes pierden ante esta baratura de los productos:los productores, rehenes económicos de monstruos financieros que a cambio de calderilla controlan su producción según sus propios intereses. Esos mismos productores de café, de cacao, de azúcar, sometidos a los dictados del mercado occidental, serán cada Navidad los receptores de nuestras limosnas. Se podrán construir "X" hospitales, pozos de agua y escuelas, pero lo que ningún bolígrafo solidario podrá conseguir es que la situación de fondo se altere lo más mínimo:los poderosos seguirán rapiñando de los indefensos pero eso sí, con la conciencia bien tranquila, gracias a las benditas campañas de solidaridad!

4 comentarios:

Bárbara dijo...

El problema no está en los organizadores de este tipo de campañas, la pega la veo yo en la gente que se lo traga (ojo, ya me doy cuenta yo solita de que es normal que se lo crean debido al exceso de falsa sentimentalidad que se origina en Navidad...bla, bla, bla)

DDAA dijo...

Se impone el modelo Que le cobre la gran duquesa a todos los niveles. Una pena que El País se olvide de la ironía en otros casos de solidaridad impostada.

Anónimo dijo...

Hombre, Barbie, que en muchos casos quienes protagonizan el solidarity show están ahí para darse autobombo, para que se vea lo requetecontrabuenos que son. Como los apestosos anuncios que se escudan en la beneficencia, esos que dicen "por cada X productos que vd compre un %x será destinado a bla bla bla. Es algo que detesto particularmente

Byte dijo...

Completamente de acuerdo contigo,lo cierto es que el mundo empieza a oler a podrido de una forma muy llamativa.