3 de enero de 2009

EL PRECIO DEL PLACER




Un año más, los alaridos y súplicas de los muchos animales que pueblan los platos de los festejos navideños Han quedado ahogados por el jolgorio de los comensales, acallados por los ruidosos deseos de paz y amor para todos ¿todos, realmente? El cerdito recién nacido (llamado cochinillo), el cordero lechal, el pato de cuyo hígado reventado extrajeron el foie, el ternero….todos ellos son testigos mudos de las estentóreas celebraciones de los humanos en unas fechas de pretendida bonhomía y fraternidad universal. Curioso.
Uno, en su infinita ingenuidad, sueña con que en algún momento del ágape, algún celebrante albergue un fugaz pensamiento hacia el trozo de carne que yace ante sí , y piense en esas vidas truncadas, arrebatadas por el fútil propósito de dar lustre y postín a las cenas navideñas y proporcionar placer a sus comensales. Me gustaría imaginarme que ese humano, en su arrobo de lucidez, decidiera contrapesar el pasajero deleite derivado de saborear las tiernas carnes del animal sacrificado frente a la vida de ese animal. Me pregunto qué resultado obtendría de tal pesaje. ¿De verdad vale la pena ese momentáneo placer de las papilas gustativas a expensas de la vida de un animal sensible? Supongo que la vida de un cerdo o de una oveja puede parecer simple y pobre a ojos de un humano -¡ay, la megalomanía humana de la que hablaba Freud!-, pero nadie puede negarles todo un universo de sensaciones, de sentimientos, de complejas interacciones con otros seres…Lamentablemente, el antropocentrismo que se nos ha ido incrustando a lo largo de los siglos nos ha conducido al radical desprecio y devaluación de toda vida que no sea humana hasta el punto de considerar a los animales como…cosas, meros instrumentos a nuestra disposición y antojo. Pues maldita sea una civilización que es capaz de llegar a tal espuria bajeza, que ha llegado a ignorar completamente el mudo llanto de tantos millones de víctimas condenadas a una no-vida. Es de esperar que cada vez más personas sensibles y con cierta capacidad de pensamiento independiente tengan el coraje ético de desmarcarse de la cosificación animal que dicta toda cultura capaz de primar el placer culinario sobre el innecesario padecimiento y muerte de incontables seres sensibles e inocentes .

5 comentarios:

sujal dijo...

Amigo erfoud, estas reflexiones deberías enviarlas a los medios escritos, a ver si por lo menos, por pesao, te publican alguna.

irichc dijo...

Amigo Pitágoras, y dicho sea sólo para calibrar tu seriedad: ¿Te despiertan la misma congoja los seres humanos abortados?

Anónimo dijo...

Pues Irichc, en esa reflexión escribo sobre el holocausto animal. Quizás en otra ocasión se me ocurra algo sobre los abusos a los aborígenes australianos, sobre los abortos humanos, sobre los Palestinos, sobre los niños soldado, sobre la prostitución infantil, sobre las mujeres jirafa, sobre la ablación del clítores, sobre los mineros de Potosí....pero si no te importa, no voy a empezar a comparar sufrimientos varios, OK?

DDAA dijo...

Un buen documental sobre el aborto es Lake of Fire, de Tony Kaye (American History X). Su director tardó años en rodarlo y el resultado es sobresaliente. Eso sí, no creo que le guste a irichc, por cuanto los antiabortistas salen bastante mal parados, más que nada porque su preocupación por los fetos, como es notorio, se esfuma en cuanto se convierten en niños.

Y mucho me temo que IRICHC (uno de los trolls más reputados, temidos y veteranos de la Intenné) ha llegado aquí por un comentario que dejé en su nuevo blog escolástico, así que pido perdón por atraerlo.

irichc dijo...
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