Hoy me pongo a ver la tele y advierto que falta algo...no sé qué es, pero algo ha cambiado....¡Ehhhh! ¿Qué diablos pasó con los anuncios de fragancias? Jo, que ya había empezado a encariñarme con esa interminable cascada de perfumes, eaux de toilette, y fragancias de todo tipo con que la tele nos ha venido martilleando desde hace un mes. Igual sufro de una especie de síndrome de adicción perfume-publicitaria, pero es que me había encariñado con el tipo barbudo de mirada inquietante de Loewe, ya había empezado a SENTIR la fragancia de Rosario Flores, me estaba acostumbrando a ese cacofónico "Carolina Jerrera" ,empezaba a ponerme el besito picantón e impulsivo del Amor Amor de Cacharel, ya casi había logrado traducir los mensajes en francés y en inglés -supongo que eso dará un plus de glamour...- de los perfumes provenientes de Paris o New York, y, lo principal, estaba próximo a desentrañar las aparentemente absurdas imágenes de todos esos anuncios (ay, esa tipa escalando la montaña de bolas rojas...¿qué Freudiano mensaje transmitirá? ¡Dímelo, Nina Ricci!) y justo cuando ya había caido en el saco y estaba a puntito de salir de casa para hacerme con un cargamento de embriagadoras fragancias, ¡zas! desaparecen repentinamente de la pantalla los cantos de sirena, y se rompió el embrujo.
¡Por que, por queeeé han tenido que quitarlos todos de golpe! Ahh... es eso...el día de reyes, los regalos y demás...Acabáramos. O sea que, inocente de mí, no había caido que todo esto era un Corteinglesazo, todo un símbolo de la milagrosa transubstanciación Navideño-comercial: el amor, el cariño, la amistad se hacen materia, se "encarnan" en regalos. El regalo parece haberse convertido en el vehículo necesario e imprescindible de transmisión de afectos, de tal manera que ¿no hay regalito? Pues no sientes nada por mí, y La decepción y sospecha surgen como reacción Pavloviana. Creo que hay que felicitar al conglomerado empresas-medios de comunicación-publicidad por haber creado un mecanismo tan poderoso y bien engrasado, que además se perpetúa en el tiempo con San Valentín, El día del-de la X (póngase de todo: da igual), que todo vale para manifestar los sentimientos por medio de algo tangible. La caldera ha de estar siempre alimentada. The show must go on!
